22 enero, 2013 1 comentario

El Mentalista, Sherlock Holmes y la atención focalizada

El Mentalista es una serie de televisión americana cuyo protagonista, Patrick Jane, es el “asesor” de la brigada criminal de California. Un antiguo médium que, a raíz de u trágico suceso, el asesinato de su mujer e hija a manos de un asesino en serie, decide darle un giro a su vida. Utiliza sus supuestas “dotes” de médium con las que estafaba a personas crédulas para ayudar a la policía a resolver casos complicados. Paralelamente mantiene su propia historia de venganza, persiguiendo al asesino de su familia. Los creadores presentan un personaje con marcado carácter europeo, al menos en sus referencias estéticas. Va vestido de manera formal, con traje de chaqueta gris, acompañado por un chaleco, zapatos marrones de corte clásico, bebe té cada vez que puede, conduce un citroën de los setenta, etc. Alejándose de esta manera del estereotipo de detective americano más común y acercándose al concepto literario de Sherlock Holmes.
Salvando las notables diferencias con el mítico personaje de Conan Doyle, el mentalista se parece a este último en que posee una enorme capacidad de observación, una inteligencia viva y perspicaz, y razona bajo el paraguas del método hipotético-deductivo.

Pero donde ambos son geniales es en su enorme capacidad para focalizar la atención en una tarea, sea cual sea.

Es divertido leer como Holmes se pasaba horas encerrado en su cuarto pensando y tocando el violín, o como de igual manera Jane se acuesta en el sofá y atiende única y exclusivamente a sus pensamientos. Ambos observaban con intensa atención todos los minuciosos detalles de la escena del crimen. Sorprende verlos actuar, verlos observar una situación y detectar cosas que a otros se le pasan por alto, al tiempo que elaboran una hipótesis que explique lo que ha podido ocurrir. Hay que ver que fácil les resulta, se centran, no se distraen, se focalizan.

La focalización de la atención es una habilidad que aprendemos. Cuando damos una vuelta por una ciudad acompañados por un arquitecto éste no ve más que estructuras y diseños de edificios, cuando vamos con un policía estará pendiente de personas con “aspecto o formas sospechosas”, cuando vamos con un veterinario se le irán los ojos detrás de los canes que pasean cerca, etc. Como vemos, la atención crea nuestra realidad y ésta ha sido educada con el paso de los años, por experiencias, estudios, trabajo, intereses, etc.

Lo mismo ocurre cuando esta atención ha sido maleducada, cuando la acostumbramos a atender a muchas cosas al mismo tiempo, cuando tenemos muchos distractores presentes, como por ejemplo, cuando leemos con el móvil al lado pendientes del whatsapp, cuando trabajamos en el ordenador con el Facebook abierto de fondo, etc. La atención se diversifica, se acostumbra a no permanecer en un lugar concreto de forma continua y se vuelve errática y saltarina.

¿Podemos reeducar esta atención? Claro que si, pero cuesta un poco al principio, hay que quitar viejos hábitos, por lo que te recomendamos una serie de pasos básicos de cara a recuperar tu atención y entrenar su focalización:

1. Planifica. Elige bien una tarea que sea motivante o al menos importante para ti. Concreta objetivos realistas y que puedas cumplir. Planifica igualmente el tiempo que le vas a dedicar, si es larga, divídela en días y horas.

2. Elimina los distractores. Busca el lugar y el momento adecuado para dedicarte a esa tarea. Haz desaparecer de tu entorno todo aquello que te pueda distraer o resulte una “tentación” para ti, como por ejemplo, el móvil, internet, el ordenador, el equipo de música, la televisión, etc.

3. Concéntrate en la realización de la tarea. Esta es la parte más complicada porque cuando te centres en ella, aunque no estén los distractores, tu atención estará acostumbrada a saltar, así que no desesperes cuando de repente te des cuenta que estás pensando en lo que vas a comer después.

4. Retoma la atención y vuelve a la tarea. Cuando seas consciente de que te has distraído ¡no pasa nada!, no te castigues pensando que no puedes, que siempre te pasa lo mismo o que te distraes con facilidad, lo único que consigues con eso es paradójicamente focalizar tu atención en esos pensamientos y distraerte más. Cuando descubras que te has distraído, para y vuelve tu atención a la tarea, todas las veces que haga falta.

5. Sé tenaz, el éxito está en la persistencia. La atención es como el foco de una  linterna, consigues ver lo que apunta, dirige todos nuestras energías y recursos, cuanto más la entrenamos más focalizada la hacemos, la luz se vuelve más potente y la centramos más. Al principio parecerá que esa luz es débil o que se dispersa mucho pero con estos sencillos pasos puedes ir adquiriendo esa habilidad.

Esta bien, puede que no resolvamos homicidios en Sacramento ni descubramos el misterio del sabueso de los Baskerville pero con el tiempo tus amigos y amigas te lo agradecerán. Especialmente, cuando esa habilidad aprendida la apliques casi de manera involuntaria a las conversaciones que mantienes con ellos, porque pocas cosas hay más gratificantes que sentir que la persona con la que hablamos y compartimos nuestras experiencias nos esta prestando su máxima atención y no está pendientes del dichoso móvil.

 Sergio García Morilla. Psico.Salud

Centro de Asistencia Psicológica.

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Sergio García Morilla Psicólogo Sanitario. Máster en psicología clínica y de la salud con amplia experiencia en evaluación, diagnóstico y tratamiento de problemas y trastornos psicológicos. Twitter
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1 comentario
Miriam
Hace 5 años
Me encanta que mencionéis este tema, y además utilizando el Mentalista y Sherlock Holmes, dos personajes que me encantan. Se han normalizado de tal manera comportamientos como estar hablando con alguien y mirar el móvil a la vez, que no nos damos cuenta de que nos vamos convirtiendo en niños inquietos, incapaces de hacer una sola tarea durante 5 minutos. Recuerdo que varias veces en los relatos de Sherlock Holmes, éste anima a Watson a intentar hacer un análisis deductivo como él los hace. Watson lo intenta, pero nunca acierta con los detalles realmente relevantes que Holmes detecta de manera automática. Holmes siempre insiste a Watson que lo único que le impide hacer su mismo análisis es que realmente no está prestando atención, que "mira sin ver". Seguro que con estos consejos aprendemos a "ver mientras miramos", dándole una alegría al viejo Holmes ;-)
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