9 febrero, 2015

Mitos y ataques de pánico: “Me va a dar un infarto”, “Me ahogo”.

Mitos ataque de pánico ansiedad

Hemos hablado de la ansiedad como respuesta y huida, hemos descubierto cómo se produce y los efectos que tiene en nuestro organismo, indagamos en las sensaciones y síntomas físicos de la ansiedad y terminamos por hablar sobre su máxima expresión sintomatológica: el ataque de pánico. Hoy me propongo contarte todas aquellas creencias erróneas y mitos que giran en torno a las consecuencias que tiene el hecho de sufrir un ataque de pánico. Veamos:

MITO: “Me va a dar un ataque al corazón”. Esta creencia es una de las más extendidas, debido a que las palpitaciones y la taquicardia son los síntomas más comunes cuando experimentamos ansiedad o pánico. La persona que lo sufre tiene la ferviente creencia que va a sufrir un infarto.

Corazón en periódico
Realidad:
Estos síntomas son parte normal de la respuesta de lucha-huída de nuestro organismo (activación del sistema nervioso simpático) ante una situación que se consideramos peligrosa, son una consecuencia de una activación emocional, no de que se está sufriendo un infarto. ¿No te convence? Quizás deberías saber que:

  • En primer lugar, los principales síntomas de un infarto son el dolor en el pecho, la falta de aire y, ocasionalmente, palpitaciones y desmayo. Estos empeoran con el ejercicio o el esfuerzo y desaparecen con bastante rapidez cuando estamos en reposo. En cambio, aunque los síntomas de los ataques de pánico pueden intensificarse durante el ejercicio (el corazón bombea más fuerte), ocurren con igual frecuencia durante el reposo.
  • En segundo lugar, las enfermedades cardiácas suele producir grandes cambios eléctricos en el corazón que pueden apreciarse fácilmente en un electrocardiograma (ECG). Por el contrario, el único cambio que se aprecia en el ECG durante los ataques de pánico es un aumento de la frecuencia cardiaca.
  • Por último, el estrés, la ansiedad o el pánico no provocan por sí solos ataques cardíacos. Los principales factores que aumentan la probabilidad de sufrir un infarto son: tener una enfermedad cardíaca o arterial importante (que se detecta con rapidez en un examen médico), la hipertensión arterial, el consumo de tabaco y el nivel elevado de colesterol en sangre, resultado de dietas poco saludables, hipercalóricas y/o ricas en grasas animales o colesterol. Existen otras variables que pueden contribuir, por asociación a las variables anteriores como son los antecedentes familiares de enfermedad coronaria, el sobrepeso, el sedentarismo, la excesiva competitividad, la hostilidad, el consumo excesivo de estimulantes o alcohol, la diabetes y el estrés.
  • Es cierto que el estrés crónico y la ansiedad excesiva o el pánico pueden aumentar el riesgo de angina de pecho o infarto de miocardio, pero sólo en personas que padecen ya una enfermedad cardíaca; también, cuando conducen a hábitos inadecuados para manejarlos (p.ej., consumo excesivo de tabaco, comidas excesivas o ricas en grasas) o a hipertensión arterial. Ahora bien, por sí solos no dan lugar a ataques cardíacos. Si hubiera hábitos negativos de respuesta ante el estrés o la ansiedad, sería necesario abandonarlos y aprender estrategias más adecuadas para manejar el estrés o la ansiedad.

MITO: “Me voy a asfixiar o ahogar”. Es frecuente que uno respire más rápido de manera más profunda cuando está muy ansioso. Esto es normal, forma parte también de la respuesta de emergencia, ya que nuestro cuerpo necesita más oxígeno para luchar o huir del peligro. Pero si no se lleva acabo la lucha o la huida lo que ocurre es que entramos un estado de hiperventilación o sobrerrespiración, es decir, respiramos un volumen de aire mayor del que necesita nuestro organismo. Como consecuencia, se produce una disminución del dióxido de carbono en la sangre  que a su vez, reduce la actividad del centro del reflejo respiratorio en el cerebro que hace que descienda la frecuencia respiratoria porque entiende que hay mucho oxígeno, ¿para qué más?. De este modo, surge el efecto paradójico de falta de aire y sensación de ahogo.

ahogo

Realidad: Es imposible axfisiarse o ahogarse. De hecho, el intentar compensar esta sensación respirando de manera voluntaria más fuerte hace que siga el estado de hiperventilación y la sensación de falta de aire. ¿Qué debemos hacer?:

  • Pues respirar de manera lenta, regular (inspira entre 3 o 4 segundos, mantén el aire 1 y suéltalo lentamente entre 3 y 4 segundos también) y diafragmáticamente. Jamás se va a producir un estado de dejar de respirar completamente. En el peor de los casos, el mantener la hiperventilación durante un largo periodo de tiempo podría conducir a una pérdida de conocimiento, no a una asfixia, pero eso es algo extremadamente raro. Además, en caso de que ocurriera, no sería algo malo, estaría cumpliendo una función adaptativa, ya que así se restablecería el funcionamiento equilibrado de los distintos sistemas corporales implicados, entre ellos la respiración.

Espero que esto contribuya a no incrementar más tu ansiedad o activación si te encuentras alguna vez en un estado de estrés importante. Conócete a ti mismo, entiende por qué te ocurre lo que te ocurre y el miedo no se volverá en tu contra más. Seguiremos hablando de otras creencias o mitos en relación al pánico o al miedo, no te la pierdas.

Sergio García Morilla. Psico·Salud

Centro de Asistencia Psicológica.

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Lectura recomendada: 

  • Conesa, P. (2006). Programa de intervención psicológica para rehabilitar pacientes que presentan problemas cardiovasculares tipo angor estable (angina de pecho estable) y angor inestable (angina de pecho inestable). Tesis doctoral no publicada. Murcia: Universidad de Murcia.
  • Fernández, E.G. y Martín, M.D. (1995). Estrés y prevención coronaria. En J.M. Buceta, A.M. Bueno y B. Mas (Eds.): Psicología y salud: Control del estrés y trastornos asociados (pp. 105-166). Madrid: Dykinson. 
  • Garcés de Los Fayos, E.J. y Velandrino, A.P. (2004). Intervención psicológica en patología cardiovascular. Murcia: Fundación Séneca.

Psicología en Santa Cruz de Tenerife

Sergio García Morilla

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