7 noviembre, 2016

¿Me obsesiono o preocupo demasiado?

Piensa por un momento, si te has preocupado por algún motivo en el día de hoy, en los días anteriores o en la última semana. Seguro que la mayoría de nosotros ha respondido que sí. Las preocupaciones son un proceso cognitivo relativamente normal en la población general. Más del 38% de las personas se preocupan al menos una vez al día. Pero, ¿qué entendemos por preocupación? ¿Existe diferencia entre preocupación y preocupación excesiva? Y ¿es lo mismo una preocupación excesiva que una obsesión?

Comencemos definiendo que es una preocupación…

La preocupación es una cadena de pensamientos sobre un peligro o desgracia futuros, en la que existe una incertidumbre sobre los resultados (la amenaza futura se interpreta como impredecible y/o incontrolable) y se acompaña de cierto grado de ansiedad. Dichas preocupaciones surgen ante situaciones cotidianas de la vida diaria y son un intento de resolver un problema que amenaza o se percibe peligroso. Estas preocupaciones no interfieren en la realización de actividades y responsabilidades diarias, son más fáciles de controlar, tienen que ver con un menor número de temas o situaciones. Aunque pueden causar malestar, este es mucho menor y no producen deterioro en áreas importantes del funcionamiento de la persona.

¿En qué momento la preocupación se puede considerar patológica?

La ansiedad y las preocupaciones excesivas, son dos de los componentes nucleares del trastorno de ansiedad generalizada (TAG), siendo dichas preocupaciones (egosintónicas, en consonancia con los propios valores), difíciles de controlar por la persona y se acompañan de síntomas de inquietud, fatiga, dificultad para concentrarse o quedarse con la mente en blanco, irritabilidad, tensión muscular y alteraciones del sueño. En las personas que padecen este trastorno, las preocupaciones se vuelven problemáticas debido a que desarrollan creencias rígidas sobre las ventajas que tiene preocuparse, eligiendo las preocupaciones como una manera de solucionar los problemas.

En general, se piensa que no hay diferencias en el contenido de las preocupaciones (salud, amigos/familia, trabajo/estudios, economía, vida cotidiana) de las personas “normales” y de las personas con TAG, aunque las personas que padecen dicho trastorno, se preocupan por una mayor variedad de situaciones y cuestiones menores. Así mismo, las preocupaciones en el TAG son más frecuentes, duraderas, intensas y difíciles de controlar que en las personas que no padecen el trastorno. Y se asocian a una hipervigilancia hacia estímulos amenazantes y baja tolerancia a la incertidumbre.

¿Existen diferencias entre las preocupaciones excesivas y las obsesiones?

La respuesta es sí. Existen diferencias fundamentales entre las preocupaciones excesivas y las obsesiones. Estas últimas son pensamientos, imágenes o impulsos recurrentes y persistentes que son experimentados como intrusos e inapropiados (egodistónico, en contra de los propios valores) y causan malestar acusado o ansiedad. Además, las obsesiones ocupan gran parte del día y en la mayoría de las ocasiones van acompañadas de compulsiones dirigidas a reducir la ansiedad asociada.

DIFERENCIA ENTRE:

PREOCUPACIONES PREOCUPACIONES EXCESIVAS OBSESIONES
Egosintónica Egosintónica Egodistónicas
Relaciona con problemas de la vida diaria Relaciona con problemas de la vida diaria No esta relaciona con problemas de la vida diaria
Aceptables Aceptables y necesarias Inaceptables
No resistida No resistida Resistida
Buscada Buscada Intrusa
Número diario moderado y realistas Número diario amplio y poco realista Giran en torno a un contenido y este va cambiando


¿Qué podemos hacer por ti?

Desde la psicología, existen tratamientos con eficacia científica probada tanto para el tratamiento de las obsesiones, característico del Trastorno Obsesivo-Compulsivo, como para el tratamiento del TAG.

En PsicoSalud, somos un equipo de profesionales especializados en la aplicación de tratamientos con evidencia científica probada, dispuestos a ayudarte cuando lo necesites.

BIBLIOGRAFIA.

Bados, A. (2015). Trastorno obsesivo compulsivo: naturaleza, evaluación y tratamiento. Universitat de Barcelona. http://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/65644/1/TOC.pdf

Bados, A. (2015). Trastorno de Ansiedad Generalizada: naturaleza, evaluación y tratamiento. Universitat de Barcelona. http://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/65621/1/TAG.pdf

Dávila, W. (2014). Terapia cognitivo-conductual en el trastorno obsesivo-compulsivo. Norte de Salud mental, 12(49). https://revistanorte.es/index.php/revista/article/view/783/777

American Psychiatric Association. (2013). DSM 5. American Psychiatric Association.

Morilla, S. G., López, A. B., & García, C. S. (2012). Tratamiento cognitivo-conductual de una persona con trastorno de ansiedad generalizada. Anuario de psicología/The UB Journal of psychology, 42(2), 245-258. http://www.raco.cat/index.php/AnuarioPsicologia/article/view/258946

Muñetón, M. J. B. (2012). Tratamiento cognitivo-conductual con un componente de exposición cognitiva graduada en trastorno de ansiedad generalizada. Revista de Psicología GEPU, 3(2), 256-268.

González, M., Bethencourt, J.M., Fumero A., y Fernández, A. (2006)., nº 2, pp. Adaptación española del cuestionario “¿Por qué preocuparse?”. Psicothema. Vol. 18, nº 2, pp. 313-318. http://www.unioviedo.es/reunido/index.php/PST/article/view/8511/8375

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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