29 abril, 2018 1 comentario

No lo llames amor. Es dependencia emocional

La dependencia emocional es la cara oscura de una nuestras mayores necesidades como ser humano, la de relacionarnos y sentirnos vinculado afectivamente con otras personas. ¿Qué ocurre cuando una persona comienza a sufrir porque su pareja se ha convertido en la única fuente de su bienestar personal? ¿Cuando se da cuenta que su felicidad, tranquilidad y equilibrio dependen de la presencia o ausencia de esa persona?

¿Qué entendemos por dependencia emocional?

La dependencia emocional es un motivo de consulta común en terapia y afecta por igual a mujeres y hombresUn reciente estudio, elaborado para estudiar la dependencia emocional en jóvenes en relación con la autoestima y la sintomatología ansiosa y depresiva, así como las diferencias por género y en función de tener o no pareja, ha constatado que no hay diferencias significativas entre hombres y mujeres en relación a la dependencia emocional.

Sin embargo, parece que las mujeres son las que acuden más a terapia porque los hombres suelen ocultar este tipo de problema. Quizás por roles sociales asignados al sexo que hacen que sientan vergüenza al reconocer que puedan sentirse “dependientes” de una mujer. Es esta vergüenza la que hace que estos problemas se cronifiquen, acudan más tarde a terapia o presenten cuadros más severos.

Se denomina dependencia emocional porque para la personas que la sufre, su estado psicológico o emocional depende del comportamiento del otro. Esto como podrás imaginar es un problema bastante grande. La persona dependiente siente que no puede ser feliz si no tiene una relación con esa otra personas, si no recibe la atención, cariño o afecto de la misma. Hay que aclarar que esta dependencia emocional no se referencia a cuestiones materiales. Si fuera así, hablaríamos de una dependencia de tipo económica por ejemplo. Se refiere más bien a la imperante necesidad de un vínculo afectivo, de amor.

El motivo subyacente de la persona con dependencia emocional no es la posesión o el dominio, sino la tremenda necesidad afectiva. Con ello no llenará el vacío emocional que siente, pero si lo atenuará.

Los pocos momentos de felicidad que siente se producen al iniciar una relación, pero las enormes expectativas que despierta no se ven luego cumplidas por lo que la persona deja de ser feliz. Las parejas que forman suelen ser tan insatisfactorias como patológicas porque no se produce intercambio recíproco de afecto. No obstante, estas personas están tan poco acostumbradas a quererse y a ser queridas que no esperan cariño de su pareja. Simplemente se enganchan obsesivamente a ella y persisten en la relación por muy frustrante que sea.

En términos más técnicos podemos definir la dependencia emocional como un patrón comportamental que involucra aspectos cognitivos, emocionales y motivacionales. Este patrón va orientado al otro como fuente de satisfacción y seguridad personal (refuerzos positivos).

Lamentablemente, lo más habitual, es que este patrón de dependencia emocional esté presente a lo largo de la vida de la persona y que lo manifieste con las diferentes parejas con las que esté. Igualmente solemos encontrar que muchas personas que sufren dependencia emocional se sienten atraídas o acaban con parejas de carácter dominante. Incluso en ocasiones con personas egoístas, narcisistas o autoritarias. Tienden a idealizarlos y se suelen situar en roles de cierta sumisión. Por ello es común encontrar también que la persona ha sufrido algún tipo o grado de maltrato psicológico o emocional.

En ocasiones la persona que sufre dependencia es consciente del maltrato, menosprecio o desconsideración que sufre pero no tiene la capacidad para dejar a la persona porque siente que está “enganchada“. Aquí es donde puede llegar a tolerar o excusar determinados comportamientos de su pareja que le hacen daño por miedo a que la abandone. En estos puntos las parejas suelen percatarse de esta “debilidad” y la explotan para conseguir su propia satisfacción.

¿Cuáles son sus principales características?

  • Creencias erróneas acerca del amor, de la vida en pareja y de sí mismo. Consideraciones que llevan a pensar que la vida solo puede concebirse dentro de una relación. Y esto es así aún cuando la relación le genere dolor e insatisfacción.
  • Baja autoestima. Sabemos que la autoestima se desarrolla a partir de la interacción humana.  Cuando existe esta dependencia la autoestima se ve necesariamente afectada.
  • Miedo e intolerancia a la soledad. Las personas tienen un gran miedo a estar solas y no pueden concebir su vida si no es con una pareja sentimental. El no saber estar solo, el tener creencias negativas asociadas a esa soledad pueden jugar en nuestra contra. 
  • Comportamientos excesivos de aferramiento, necesidad de un acceso constante hacia la persona de la cual se depende emocionalmente. 
  • Sentimientos negativos (culpa, vacío, miedo al abandono, pánico ante una ruptura).
  • Idealización de pareja: las personas dependientes de su pareja la consideran como el centro de su existencia, la idealizany se someten a ella. Son capaces de prácticamente cualquier cosa para no romper la relación. Una actitud que conlleva una prevalencia de sumisión y subordinación.
  • Constante necesidad de agradar. Necesidad excesiva de la aprobación de los demás.

¿Cuál es el origen de esta dependencia? 

Existen muchas teorías acerca de cómo se origina la dependencia emocional. Desde un punto de vista psicobiológico se intenta explicar por  las carencias afectivas tempranas que se viven en las relaciones intrafamiliares. En el caso de las personas que sufren dependencia emocional se ha encontrado que sus experiencias infantiles se caracterizan por situaciones adversas. Estas  llegan a generar disfuncionalidades en sus autoesquemas y pautas de interacción. Se generalizan a todo el entorno. La calidad de la relación familiar percibida por el individuo influirá en su forma de relacionarse con la pareja.

¿Cuáles son las consecuencias de la dependencia emocional?

Como vemos es un patrón complejo con una serie de características concretas de base que hace que la persona tienda a desvalorizarse respecto al otro. El problema se exacerba y cronifica con el tiempo por la misma interacción. La persona dependiente se puede llegar a sentir “inferior” o menos prioritaria en la relación. Se muestra más complaciente e intenta agradar más al otro mediante el agasaje o muestras de cariño. Las muestras de afecto y cariño son reforzadas por la pareja de manera ambivalente. Es decir, en ocaciones le hace caso y en otras no. Este patrón de refuerzo positivo intermitente unido a la sensación de “castigo” que siente la persona cuando el otro no le hace caso hace que se genere una relación ambivalente tremendamente perniciosa que acentúa más esa dependencia.

Las relaciones que muestran estas dinámicas terminan rompiéndose. Generalmente más tarde que temprano para la persona que sufre por el lazo de ambivalencia emocional creado con el otro. La persona dependiente intentará volver una y otra vez con la pareja pidiéndole, rogándole o “arrastrándose” (término muy usado en las personas que vienen a sesión). Así se sienten bien cuando vuelve pero tendrán una autoestima y un autoconcepto cada vez más deteriorado.

En muchos casos son frecuentes los enfrentamientos con familiares o amigos ya que estos al observar la situación desde fuera, sin la implicación emocional, pueden ver la inconveniencia y perjuicio que está sufriendo su ser querido. A su vez la persona con dependencia ve que sus allegados le aconsejan dejarlo. Y esto hace que defienda más su relación o se cierre a dar más explicaciones con lo que se aísla más y se siente más sola.

La dependencia emocional es un factor de riesgo para trastornos como la depresión y la ansiedad. Se ha visto que las personas dependientes suelen tener un alto nivel de autoexigencia en sus relaciones interpersonales. Tanto en el ámbito de la amistad como de la pareja. Ante acontecimientos de gran intensidad emocional, como el rechazo, la ruptura o el abandono, la persona con dependencia emocional podría llegar a realizar intentos de suicidio o incluso llegar a consumarlo.

En menor medida también pueden padecer trastornos de la personalidad o relacionados con sustancias.

¿Cómo puedo ayudar a alguien que sufre dependencia emocional?

Si conoces a alguien que está sufriendo dependencia emocional estas pautas pueden ayudarte a ayudarle:

  • Apoya, escucha y no critiques. Sé que es doloroso ver como alguien que quieres sufre pero la mejor manera de ayudarla es apoyarla incondicionalmente en su sufrimiento. Permanece a su lado, no dejarla sola. Escucha sus problemas pero intenta contenerte y no critiques a su pareja. Hazla reflexionar mediante preguntas y no la juzgues.
  • Propónle actividades. Así sentirá que hay vida más allá de su pareja. Y esta puede ser tremendamente satisfactoria. Hará que coja fuerzas para romper esos lazos afectivos.
  • Si pide ayuda dale tu mano. Si es necesario recomiéndale un psicólogo y acompáñala. El profesional dará pautas concretas para ayudarla a manejar la situación.

La terapia psicológica para la dependencia emocional.

Reconocer y buscar ayuda es en ocasiones el paso más complicado para las personas que sufren dependencia emocional. Seguramente buscarán y encontrarán justificaciones y excusas a sus comportamientos tales como “me quiere mucho”, “la culpa es mía también” o “no lo/la conocéis bien”. 

Si consiguen comenzar una terapia deben saber que esta irá encaminada a trabajar varios aspectos importantes. Entre ellos las habilidades sociales y habilidades interpersonales adaptativas en relación al contexto. Uno de los objetivos será aumentar la asertividad y mejorar el manejo de las discusiones. Se trabaja también de cara a equilibrar el concepto de sí mismo y tener una adecuada autoestima. Reeducar la autonomía es fundamental en este proceso para desterrar de esta forma el miedo a la soledad. Las sesiones de terapia van además dirigidas a una modificación de las representaciones sociales del amor, mitos y paradojas y, en general, a encontrar un equilibrio emocional de los recursos socioafectivos.

Si te encuentras en una situación de dependencia y necesitas ayuda para salir de ella no dudes en ponerte en contacto con nosotros usando nuestro formulario de contacto. Podemos ayudarte a encontrar el amor, porque esto que tienes no lo es, se llama dependencia emocional.

Psico·Salud. Gabinete de Psicología en Tenerife.

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Bibliografía

  • Castelló, J. (2005). Dependencia emocional. Características y tratamiento. Madrid: Alianza Editorial.
  • Moral Jiménez M., Sirvent Ruiz, C. (2008). Dependencias sentimentales o afectivas: etiología, clasificación y evaluación. Revista Española de Drogodependencias, 33 (2), pp. 150-167.
  • Moral Jiménez M., Sirvent Ruiz, C. (2009). Dependencia Afectiva y Género: Perfil Sintomático Diferencial en Dependientes Afectivos Españoles. Revista Interamericana de Psicología 43 (2), pp. 230-240.
  • Jaller Jaramillo, C., Lemos Hoyos, M. (2009). Esquemas desadaptativos tempranos en estudiantes universitarios con dependencia emocional. Acta Colombiana de Psicología, 12 (2), 77-83.
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