2 noviembre, 2012 2 comentarios

Bullying y Ciberbullying (III): Pautas para profesores y alumnos

Seguimos con otra entrega esta serie de artículos dedicados a comprender un poco más el bullying y el ciberbullying. Anteriormente hemos delimitado el concepto aquí y hemos dado algunas pautas y recursos para padres aquí. Como comentamos, algunos profesores nos habéis escrito preguntando qué podéis hacer, tanto para detectar como para abordar casos de acoso en las aulas. No pretendemos abarcar toda la información ya que resultaría bastante pretencioso, sino más bien dar una serie de pautas que pueden resultarles de utilidad ante esta situación.

Soy profesor, ¿Qué hago?

Detectar señales. Desde la perspectiva del profesor, al igual que la de los padres, es importante que reconozcas algunas señales que pueden estar indicando que un niño sufre acoso en clase. El niño puede empezar a faltar a clase, por evitar encontrarse con su agresor. Así como mostrar síntomas de ansiedad o bajo estado de ánimo, irritabilidad, labilidad emocional, conductas agresivas, dolores de cabeza o somatizaciones diversas. En el ámbito escolar puede reflejarse en un descenso del rendimiento académico o pérdida de la atención y concentración que tenía antes. Puede también reducir su círculo de amigos o incluso quedarse completamente aislado en clase.

Observar y conocer. Parece evidente, pero los maestros deben ser conscientes de dónde es frecuente que tengan lugar los casos de bullying (generalmente el cuarto de baño, el patio de recreo, en los pasillos abarrotados, en los autobuses escolares, en las entradas y salidas del centro) y cuándo se produce (a la hora del recreo, después de clase, cuando el profesor se da la vuelta para explicar, cuando atiende a otro alumno etc.) Saber este tipo de cosas puede facilitar su detección.

El primer paso ha sido detectar el problema, una vez lo hemos hecho y creemos que podemos tener un problema de acoso en clase debemos abordar la situación, a continuación te presentamos algunos consejos que te pueden resultar de utilidad:

Hablar en clase del tema. El acoso escolar no puede ser un tema tabú. Se recomienda hacer hincapié sobre la necesidad de decirlo si algún alumno detecta problemas y remarcar que comentar un suceso no significa “ser un chivato”. Las tutorías pueden ser un buen momento para esto. Resulta adecuado utilizar películas o historias reales para introducir el tema y preguntar sobre posibles experiencias en clase. Es preciso fomentar el apoyo y la cohesión grupal, procurando la integración de todos los miembros, por ejemplo realizando dinámicas participativas semanales y observando la interacción por si se deja de lado a algún compañero.

Intervenir. Si detectas un comportamiento de acoso se tiene que intervenir inmediatamente, parando la situación lo antes posible. Para posteriormente dar parte del incidente e informar al jefe de estudios/director para que el suceso sea investigado. No se recomienda que el maestro reúna de forma conjunta al alumno acosado y a su “acosador” ya que supone una situación embarazosa y muy intimidante para el estudiante que está siendo agredido. De igual modo, tampoco se recomienda reunir a las familias de ambos niños a la vez, para evitar enfrentamientos innecesarios. La mayoría de las comunidades autónomas han elaborado protocolos de actuación ante esta problemática que debes conocer.

Realizar talleres. El acoso escolar es responsabilidad de todos, y todos debemos ser parte activa de la solución. Por ello, es recomendable informar a los padres mediante charlas o talleres, por ejemplo desde las asociaciones de padres y madres de alumnos (AMPAS), sobre las distintas modalidades de acoso escolar. Introducir a los adultos en las nuevas tecnologías que utilizan los menores facilita que adquieran un mayor control sobre los contenidos a los que acceden sus hijos. Por otra parte, también es recomendable realizar talleres para los alumnos en los que se expliquen los pormenores de la seguridad en internet, las consecuencias de una mala utilización, así como el empleo de protocolos para garantizar, en la medida de lo posible, mayor privacidad.

Establecer consecuencias. La escuela debe garantizar un entorno seguro para favorecer el aprendizaje. El bullying no está aceptado ni permitido, y este tipo de conductas han de tener consecuencias negativas para el alumno o alumnos que las realicen. Sería recomendable crear un documento en el centro donde se especifique qué es el bullying, y las consecuencias directas que tendrá su práctica (expulsión, castigos, cita con los padres etc.) Para que se comprenda la gravedad de este comportamiento, se recomienda mandar a los alumnos y a sus padres una copia del documento y que la devuelvan al centro firmada, a modo de compromiso entre todos para la erradicación del acoso en las aulas.

Soy alumno, ¿qué hago?

Informa sobre la intimidación y el acoso. Es importante que informes a tus padres o a un adulto de confianza si presencias cualquier caso de acoso (cibernético o no). Es frecuente que muchos niñ@s no denuncien el acoso cibernético, porque temen que sus padres les quiten su teléfono móvil o su ordenador. No temas, tus padres están informados, habla con ellos libremente, te apoyaran y te ayudaran a resolver tu problema. Recuerda que el acoso es un tema serio y un adulto puede ayudarte a tomar las decisiones oportunas.

No devuelvas el acoso. En ocasiones puede ser difícil contenerse y no devolver la intimidación, el insulto o la pelea. Sin embargo, esta nunca es la mejor opción ya que entraríamos en una espiral de la que será más difícil salir. Si en un momento determinado sufres algún tipo de intimidación intenta no mostrar emoción (enfado, tristeza, etc.) a tu agresor y, de forma tranquila y segura pídele que deje de comportarse así, si esto no es suficiente da la media vuelta, vete de la situación y cuéntaselo a un adulto de confianza.

Evita estar solo. Siempre que sea posible, evita situaciones donde no haya otros estudiantes o maestros presentes. Trata de ir al baño con un amigo o comer en el almuerzo con un grupo. Cuando vayas en el autobús, siéntate cerca del conductor. Si conoces a algún estudiante al que le gusta intimidar a los demás en algún lugar en la que normalmente pasas, trata de usar rutas alternativas (otros pasillos), evita el contacto. Pero no lo olvides, es importante informar a tu profesor o a tus padres sobre la intimidación, tanto la que puedas sufrir tú como la que veas a otros compañeros, a lo mejor tú has podido defenderte, pero otros pueden estar pasándolo mal.

Algunos recursos interesantes:

Como siempre os decimos, estas son sólo algunas recomendaciones, estamos encantados de recibir vuestras aportaciones, podéis dejarlas en los comentarios.

Sergio García Morilla

Psico·Salud. Centro de Asistencia Psicológica

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