26 febrero, 2013 1 comentario

Consejos básicos para afrontar la situación de desempleo

Es raro el día que pasemos sin que nadie haga alusión a la crisis económica o a sus consecuencias. Palabras y expresiones de connotación negativa (ERE, recesión, prima de riesgo, desahucios, etc.) resuenan en todos medios de comunicación y charlas de cafetería, nos recuerdan la precariedad de nuestra situación laboral o introducen el mensaje implícito de la dificultad que tendremos de encontrar empleo. Es el desempleo, quizás, el punto más discutido. En el momento de escribir estas líneas España roza los cinco millones de desempleados (1,5 millones de españoles han perdido su empleo en el último año, según los datos de la Encuesta de Población Activa o EPA). El panorama es desalentador.

Toda esta situación genera una serie de reacciones en las personas que lo sufren. En una sociedad basada en el capitalismo y la productividad, la pérdida de empleo es un suceso de gran impacto. La persona desarrolla una serie de respuestas de tipo emocional (enfado, miedo, tristeza) y cognitivas (pensamientos de incapacidad, fracaso, vergüenza, culpa) que lo pueden sumir en un estado de inactividad, apatía e indefensión muy perjudicial. Si esta situación se prolonga en el tiempo esta inestabilidad emocional puede repercutir en su autoestima y autoconcepto, pudiendo llegar a manifestar trastornos psicológicos más severos.

Se ha observado que la pérdida del trabajo, en algunas personas, no se diferencia en gran medida del proceso que sufren otras durante el duelo, un proceso que los autores dividen en fases. Sin ahondar mucho en ellas, las describiré brevemente para observar las similitudes con el proceso de pérdida del trabajo:

En una primera fase podemos hablar de shock emocional o como decía Worden “insensibilidad o anestesia emocional” esto implica una negación de la situación que se está viviendo por sus repercusiones negativas. La persona no es capaz de asumir las consecuencias que implica ser despedida, tanto personal como profesionalmente.

A continuación vendrían sentimientos de enfado, rabia e ira, Bolwby llamaba a esta fase “protesta o rabia por la pérdida” y la reacción es consecuente a la injusticia percibida por la situación o a la sensación de incontrolabilidad y frustración. La persona  comienza a pensar y hablar negativamente acerca de la decisión tomada por su jefe o por la empresa, creyéndose víctima una injusticia y buscando culpables sobre los que cargar su malestar.

A estas emociones le pueden seguir la tristeza, el desánimo y la apatía. Al reconocer su situación la persona se siente derrotada, es la tercera fase llamada de “desesperación y desorganización de la conducta”. Todas estas reacciones son completamente naturales y se pueden presentar sin que supongan un problema mayor. Suelen derivar en una última fase de aceptación, asunción de la responsabilidad y puesta en marcha de un cambio de conductas, en este caso un cambio hacia la búsqueda laboral.

Lo que debemos evitar es quedarnos estancados en una de esas fases, sobre todo en la que nos lleva a estar inmóviles en casa, tristes, apáticos y desanimados con la sensación de que la situación laboral es tan mala que no sirve de nada lo que podamos hacer. Puede ayudarnos pensar en la situación de desempleo como una transición, un estado temporal, algo que va a cambiar.

El psicólogo Marcos Chicot sugiere una serie de pautas que puede ser interesante tener en cuenta de cara a afrontar la situación de desempleo y de búsqueda laboral de manera constructiva. A continuación, comentemos algunas de ellas y añadiremos otras.

– Si nos despiden, es conveniente aprovechar la primera semana para descansar, reflexionar y comunicar la noticia a nuestros allegados.

– No hay que olvidar que buscar trabajo es un trabajo en sí mismo por tanto tómatelo como tal, eso implica:

  • La necesidad de establecer una rutina de búsqueda de empleo, un método concreto y cumplir un horario.
  • Sería conveniente antes de empezar que te fijaras objetivos a corto y medio plazo, así como todas aquellas cosas que vas a hacer para lograrlos.
  • Puedes visitar los servicios de empleo que ofrecen los organismos públicos de tu comunidad autónoma (por ejemplo el Servicio Canario de Empleo) así como las ofertas públicas de empleo que recogen boletines como el BOE o el boletín de tu comunidad autónoma (por ejemplo BOC). Haz lo mismo con organismos privados como colegios oficiales, cámara de comercio, confederaciones, etc.  Consultar en las Agencias de trabajo temporal y las consultoras de RRHH puede resultar igualmente interesante.
  • No olvides a las personas que contribuyen a nivel local con su esfuerzo desinteresado, como por ejemplo enbuscade.org.
  • Si es necesario, activa tu red de contactos. El boca a boca y las recomendaciones son parte fundamental de la búsqueda de empleo. Entra en las redes sociales dedicadas a esto (Linkedin por ejemplo) y aprovecha cualquier recurso de internet que pueda ayudarte como portales y webs de empleo (infojobs, monster, infoempleo etc.)
  • No empieces a distribuir tu currículum sin actualizarlo antes. Dedícale un tiempo, cuida su forma y su estilo.
  • Mientras estas en el proceso de búsqueda dedica un tiempo a ampliar tu formación. Hay numerosos cursos que se destinan a desempleados (idiomas, informática entre otros) quizá alguno te resulte interesante.
  • De cara a las entrevistas de trabajo es muy útil realizar role-playing, esto es especialmente útil para tener respuesta a posibles preguntas difíciles sobre el porqué del despido, qué se ha hecho en todo este tiempo, etc.

Es importante recordar que todas estas emociones son parte del proceso, es necesario darles espacio, aceptarlas y avanzar hacia la consecución de nuestro objetivo: encontrar empleo, y eso sólo se consigue con planificación y acción. Recuerda que la búsqueda de trabajo es un trabajo en sí mismo, así que adelante, ¡a trabajar!.

Sergio García Morilla. Psico·Salud

Centro de Asistencia Psicológica.

Twitter Sergio

Bibliografía:

  • Bolwby, J. (1980). La pérdida afectiva. Tristeza y depresión. Buenos aires: Paidós.
  • Chicot, M. (2009). ¡Me han despedido! Afrontar constructivamente el desempleo. Madrid: Plataforma.
  • Worden, W. (1997). El tratamiento del duelo. Asesoramiento psicológico y terapia. Buenos Aires: Paidós.
Sergio García Morilla Psicólogo Sanitario. Máster en psicología clínica y de la salud con amplia experiencia en evaluación, diagnóstico y tratamiento de problemas y trastornos psicológicos. Twitter

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