7 agosto, 2013 8 comentarios

Divanes, infancia y otras historias.

Una duda que tienen algunas personas que acuden a consulta psicológica es si el tratamiento se va a centrar en su pasado, en su infancia o en su relación con los padres. Esta entrada la escribo porque me resulta sorprendente como todavía existe la creencia de que es necesario desbloquear algún tipo de trauma infantil para dar con la raíz y causa del problema psicológico que la persona muestra en la actualidad. Nada más lejos de la realidad 

Por desgracia, me sigo encontrando con personas que cuando les hablas de psicoterapia piensan en un diván y se imaginan tumbados cómodamente hablando de su infancia y los momentos dolorosos que vivieron en ella. Con gran probabilidad la razón por la que esta idea persiste es el cine, recordamos grandes películas como “Una terapia peligrosa”, “El indomable Will Hunting”, casi cualquiera de Woody Allen, excepto las últimas que son guías de ciudades europeas, y por supuesto, series de tv como  por ejemplo “Los Soprano”. En estas y otras producciones perpetúan el estereotipo del psicólogo y el diván, del desatar las emociones reprimidas como si de un nudo oculto a la consciencia se tratara, animándole a mirar hacia atrás, a menudo muchas décadas atrás buscando experiencias que presumiblemente están en la raíz de sus problemas adultos y que por regla general, suelen estar relacionadas con abusos físicos o sexuales. Como podéis imaginar esto es muy goloso para los guionistas que, gracias a esta repentina “cura”, incorporan un fabuloso giro argumental a la película. Ya sabéis, introducción, nudo y desenlace.

Pero, ¿a qué no adivináis a quien debemos semejantes estereotipos? Bingo! Al señor Sigmund Freud y sus discípulos más aventajados como Carl Jung y Alfred Alder.

sexo-sigmund-desmotivacionesPero lo cortés no quita lo valiente, Freud puede considerarse uno de los precursores de la psicoterapia actual, posiblemente uno de los pioneros que defendió el hecho de que se podía “curar” con la palabra, abriendo de esta forma, las puertas a la psicología clínica actual. Sin embargo, al señor Freud se le fue un poco la pinza, elaborando una complicadísima y arbitraria teoría psicológica, cargada de simbolismo y términos que sonaban muy bien (Freud fue un prolífico escritor y divulgador) pero de marcado carácter tautológico e inviable científicamente hablando.

Posiblemente, uno de los legados que más ha perdurado de su teoría (junto con las concepciones del Yo, Superyo y el Ello) es la idea de que nuestras dificultades actuales tienen su origen en experiencias de la infancia, especialmente en eventos traumáticos.

Esta idea se gestó a finales del siglo XIX y se perpetuó en el tiempo gracias a muchos investigadores posteriores como por ejemplo Saúl, Snyder y Sheppard que afirmaban que los primeros recuerdos «revelan más claramente que cualquier otro dato psicológico, el núcleo central de la psicodinámica de cada persona, sus principales motivaciones» o a Harry Olson que a finales de la década de los setenta decía que «los primeros recuerdos interpretados correctamente revelan con rapidez el núcleo básico de la personalidad …»

Llegado a este punto me gustaría aclarar que la comprensión de la historia del problema puede resultar de interés para determinar el origen de las conductas actuales disfuncionales. Y que, en muchas ocasiones, ayuda al terapeuta a identificar patrones de comportamiento problemático que se hayan gestado en la infancia y al paciente porque de alguna manera genera un recuerdo, un histórico y puede ayudar a afianzar la alianza terapéutica. Pero de ahí a lo otro va un trecho.

Existen varias razones por las que hay que relativizar la importancia de las vivencias del pasado. La primera es que la memoria no es precisa y tal como avisa Loftus, los primeros recuerdos suelen dar una imagen distorsionada de los hechos del pasado. Hoy en día sabemos que el recuerdo de los acontecimientos cambia con el tiempo, se pueden incorporar, eliminar o modificar recuerdos sin que el propio sujeto se de cuenta. Esto es especialmente problemático cuando hablamos de eventos emocionalmente negativos asociados a terceras personas, hay que ir con sumo cuidado.

Por otra parte, no existen estudios concluyentes que apoyen la idea de que los problemas psicológicos en los adultos tengan necesariamente su origen en las dificultades de la infancia y, sin embargo, si que hay evidencia científica que afirma que se puede generar un cambio personal significativo y duradero sin necesidad de hurgar en ella.

Hoy por hoy, la terapia cognitivo conductual (TCC) es la que mayor aval científico atesora. Sus tratamientos están empíricamente apoyados y validados, se recomiendan como primera elección en multitud de trastornos psicológicos desde la mayor parte de las guías internacionales de prácticas clínicas. Sus técnicas se centran en los comportamientos actuales que generan malestar e interfieren en las áreas más significativas de la vida de la persona, así como las variables que mantienen estos comportamientos. Frente a la intervención psicodinámica, la TCC busca una intervención breve y eficaz, centrándose en el aprendizaje de técnicas y estrategias para afrontar y gestionar los problemas emocionales, cognitivos o conductuales de nuestra vida.  

Albert Ellis y Aaron Beck, padres de la TCC ponían el énfasis en la identificación y cambio de las cogniciones irracionales (creencias), tales como «No valgo nada» que pueden tener su origen en situaciones negativas pasadas. Cuando las personas consiguen liberarse de la tiranía de sus creencias disfuncionales y auto-limitantes, son capaces de incorporar otro repertorio de conductas nuevas y más saludables.

Numerosas investigaciones, como las realizadas por Bloom o el equipo de Weiss, demuestran que la comprensión de nuestra historia emocional, por gratificante y liberadora que pueda resultar ser, no es necesaria ni suficiente para aliviar el sufrimiento psicológico. Esto no significa ni que a muchas personas no les resulte útil, en términos de alivio del malestar hablar del pasado o de su infancia, ni que los enfoques psicoanalíticos no puedan ayudar a muchas personas.

Y para que no me tilden de conductista o algo por el estilo, me gustaría citar el “famoso” estudio de comparación que realizó Prochaska encontrando que versiones breves de los tratamientos psicodinámicos son mejores que no recibir tratamiento. Que no se diga.

Sin embargo, lo cierto es que las revisiones de los estudios de resultados controlados muestran que los tratamientos cognitivo-conductuales son muy  efectivos y eficientes para una amplísima gama de problemas psicológicos. Por ejemplo, se muestran más eficaces que los tratamientos psicoanalíticos y la mayoría del resto de las aproximaciones, para los trastornos de ansiedad y los problemas de conducta en niños y adolescentes.

Una cosa es lo que nosotros “creemos” que nos puede ayudar, que viene muchas veces determinado por lo que creemos que es la psicología o la psicoterapia, nuestras ideas preconcebidas de la misma, y otra muy distinta lo que “sabemos” que resulta eficaz gracias a los innumerables estudios científicos realizados hasta la fecha. Curiosamente estos estudios apoyan la idea de que la salud mental esta más vinculada a la capacidad del individuo de situarse y disfrutar  del “aquí y el ahora” antes del “allí y el entonces”.

Así que las persona que buscan terapia no deben preocuparse, no indagaremos en su pasado ni en su más tierna infancia si no es absolutamente necesario, tampoco los acostaremos en un diván.

Sergio García Morilla. Psico·Salud

Centro de Asistencia Psicológica

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Artículos y libros relacionados (sólo para los más masoquistas):

  • Antony, M. A., & Roemer, L. (2003). Behavior therapy. In A. S. Gurman & S. B. Messer. Essential psychotherapies (2nd ed., pp. 182–223). New York: Guilford Press.
  • Beck, A. T., Rush, A. J., Shaw, B. F., & Emery, G. (2005). Terapia cognitiva de la depresión. Bilbao: Desclée De Brouwer.
  • Bloom, P. B. (1994). Is insight necessary for successful treatment? American Journal of Clinical Hypnosis, 36, 172–174.
  • Chambless, D., Stewart, R. (2009). Cognitive–behavioral therapy for adult anxiety disorders in clinical practice: A meta-analysis of effectiveness studies. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 77, 595-606.
  • Ellis, A., Grieger, R. (2006). Manual de Terapia Racional-Emotiva. Bilbao: Descleé De Brouwer.
  • Eisner, D. A. (2000). The death of psychotherapy: From Freud to alien abduc tions. Westport, CT: Praeger.
  • Lillienfeld, Jay Lynn, Ruscio y Beyerstein (2010). 50 Great Myths of Popular Psychology: Shattering Widespread Misconceptions about Human Behavior. London: Willey-Blckwell.
  • Loftus, E. F. (1993). The reality of repressed memories. American Psychologist, 48, 518–537.
  • Olson, H. A. (1979). The hypnotic retrieval of early recollections. In H. A. Olson (Ed.), Early recollections: Their use in diagnosis and psychotherapy (pp. 223– 229). Springfield, IL: Charles C. Thomas.
  • Paris, J. (2000). Myths of childhood. New York: Brunner/Mazel.
  • Prochaska, J. O., & Norcross, J. C. (2007). Systems of psychotherapy: A trans-theoretical approach (6th ed.). Pacific Grove, CA: Brooks/Cole.
  • Saul, L. J., Snyder, R. R., & Sheppard, E. (1956). On early memories. Psychoanalytic Quarterly, 25, 228–337.
  • Wedding, D., & Niemiec, R. M. (2003). The clinical use of films in psychotherapy. Journal of Clinical Psychology/In Session, 59, 207–215.
  • Weisz, J. R., Donenberg, G. R., Han, S. S., & Weiss, B. (1995). Bridging the gap between laboratory and clinic in child and adolescent psychotherapy. Journal ofConsulting and Clinical Psychology, 63, 542–549.
Sergio García Morilla Psicólogo Sanitario. Máster en psicología clínica y de la salud con amplia experiencia en evaluación, diagnóstico y tratamiento de problemas y trastornos psicológicos. Twitter

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8 comentarios
Sergio García Morilla
Hace 3 años
Hola Ela, Me gustaría y creo que puede enriquecer el debate que si consideras que me he quedado corto con mi búsqueda bibliográfica aportaras tú esas evidencias que contradicen mis afirmaciones. Por otro lado, soy consciente de que existen muchos compañeros que apoyan un enfoque integrador pero sería interesante definir mejor ese concepto. No creo que se pueda integrar cualquier cosa. No se puede integrar cualquier modelo, por ejemplo, la TCC con el psicoanálisis, ya que comparten visiones muy distintas del comportamiento humano, modelos explicativos icompatibles entre sí y técnias, herramientas y estratégias terapéuticas que difieren en forma y objetivos, entre otros aspectos. Mi postura "radical" que dices que "no hace ningún bien a los objetivos de la psicología actual" (me encantaría saber cuáles son desde tu punto de vista) es simple: Elaborar modelos explicativos de la realidad con carácter científico (no tautológicos ni pseudocientíficos), apoyarnos en un buen trabajo de investigación previa (metodológicamente correcto), utilizar técnicas avaladas científicamente y prescindir de aquello que no muestra más eficacia que el mero placebo. Esa creo que es la dirección correcta, la mejor forma de hacer de la psicología una ciencia. Un saludo y gracias por comentar. Saludos
Ela
Hace 3 años
Sergio, parece que te has quedado un poquito corto con tu búsqueda bibliográfica. Sigue buscando más y encontrarás evidencias que contradicen tus afirmaciones. Por otro lado, somos muchos los que apoyamos un enfoque integrador y tu postura radical no hace ningún bien a los objetivos de la psicología actual. Sólo te puedo recomendar más lectura, incluso la de Freud, ya que parece que no la conoces o no la has comprendido. Un cordial saludo.
Sergio García Morilla
Hace 5 años
Muchas Gracias! Nos alegra que te guste la web! Ha sido un diseño muy personal, hecho por nosotros. Saludos
Hamlet Arias
Hace 5 años
Hermosa Web en diseño y contenido. Muchas felicidades! ❤
psicologia online
Hace 6 años
Acostumbro cada noche buscar articulos para pasar un buen momento leyendo y de esta forma he localizado vuestra web. La verdad me ha gustado la web y pienso volver para seguir pasando buenos momentos. Saludos
Miriam
Hace 6 años
Pues ya conoces a una persona que la TCC le cambió la vida y le curó en un año las depresiones que había tenido durante muchos: yo.
Psico·Salud
Hace 6 años
Muchas Gracias por tu comentario María. Desde luego es una invitación a la reflexión. Si me permites me gustaría matizar algunos puntos que este pequeño artículo puede que no llegue o no pretendiera cubrir. Respeto muchísimo tu experiencia personal en relación a la terapia, pero no estoy de acuerdo con que "tienes el mejor estudio, que es el de la gente de a pie". Entiendo lo que quieres decir, pero la psicología es una ciencia, con un método y una forma de ayudar al ser humano a entender su naturaleza psicológica y emocional. Da igual la escuela o la terapia de la que hablemos, ésta no se puede fundamentar en los estudios de "la gente de a pie", si quiere ser algo más que una filosofía o punto de vista de un grupo de pensadores. Tiene que ser rigurosa, efectiva y eficiente en un nivel más sistemático. Esto no significa ver al ser humano como máquinas o meros datos estadísticos. El entenderlo así es una versión arcaica y reduccionista que muchas personas tienen de la TCC o incluso del conductismo, por desconocimiento, como otros que piensan que la teoría psicodinámica actual siguen siendo las ideas originales de Freud. No, es mucho más. La TCC no se puede reducir a un cuadernillo (que es una simple y básica herramienta de evaluación que se usa de forma puntual y con un motivo más que justificado) o al "rollo ese de las ideas irracionales" (que no dejan de ser pensamientos, creencias y formas de interpretar la realidad que se han ido perfilando en el tiempo debido a tu historia y tu biografía personal, eso que puede ayudar "a conocerte y a entenderte"). La TCC es mucho más, es la terapia más avalada a nivel científico, no porque vea al ser humano bajo el "modelo médico" ni mucho menos, es al contrario. De hecho no se si sabes que existen grandes figuras de la TCC, incluso en España (Marino Pérez, Echeburúa, Labrador, Bados,etc.) que luchan por que se diferencie claramente la psicología clínica del modelo médico, creando un modelo bio-psico-social por el cual todos estamos luchando y que las grandes instituciones parece que empiezan a incorporar (OMS, NICE, NIMH,etc.). Disculpa me he ido un poco de lo que quería decirte. Te comentaba que la TCC es mucho más, es entre otras cosas, crear un vinculo o una alianza terapéutica que permita que confíes totalmente en tu psicólogo, es hablar y comprometernos a hacer cambios en tu vida, los que acordemos para mejorar tu calidad de vida, es ayudarte a conseguirlos porque algunos pueden que sean difíciles de alcanzar. Es profundizar en tu "yo", en todo lo que eres (tus pensamientos, emociones y conductas), en cómo te ves a ti mismo/a, cómo ves a los demás, cómo ves el mundo, cómo ves las relaciones, etc. Es hacernos conscientes del contenido, pero sobre todo del proceso, no sólo de lo que pienso o siento sino del porqué y cómo lo pienso y siento. De esta forma vas siendo consciente de cómo, por ejemplo, son tus creencias (que pueden ser o no disfuncionales o irracionales). Es muy importante saber cuáles son tus valores, qué es importante para ti, y cómo poder ayudarte a conseguirlos. Y muchas más cosas, pero no quiero copar este espacio. Todo esto se acompaña del aprendizaje de habilidades y técnicas, si hicieran falta, para que la persona consiga aquello que para ella es importante y le acerca más a lo que entiende por felicidad. Te recomendaría que leyeras un poco de ACT que es una terapia de TCC que puede que te sorprenda. Siento haberme extendido, pero es un tema muy amplio y existen muchas posturas encontradas que, de seguro enriquecen el diálogo. Te agradezco nuevamente tus comentarios y tu participación. Un Saludo!
María
Hace 6 años
No puedo estar mas en desacuerdo. No conozco a nadie con problemas de estrés, ansiedad, depresión o fobias que se haya curado con la TCC. Yo misma hice TCC durante 9 años sin experimentar ninguna mejoría y con un sólo año de terapia de orientacion humanista transpersonal, mi vida ya es otra y empiezo a conocerme y a entender. No somos maquinas a las que se entrena en un comportamiento y ya esta, resuelto el problema como por arte de magia. Yo tengo el mejor estudio que es el de la gente de a pie. Toda la gente q conozco q ha hecho TCC la dejan no por estar curados, sino por estar aburridos del cuadernito y del rollo de las ideas irracionales. Pero las personas que conozco que de verdad dieron un salto en su vida, que pudieron de verdad crearse una vida nueva, lo hicieron en muchos casos a través de terapias, en ocasiones tediosas, incluso psicoanalisis, pero siempre terapias transformadoras de las estructuras profundas, nunca del comportamiento exterior. La TCC se basa en el mismo principio que la medicina moderna: Si eliminamos (o enmascaramos) el sintoma, "curamos" la enfermedad. Pues lo siento pero no. Como paciente, reclamo: Curemos la enfermedad, que el síntoma es una expresión muy saludable de que algo va mal y cuando la enfermedad esté curada, desaparecerá solo. Espero no lo recibais como agresión, sino como invitación a la reflexión. Saludos!
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