28 agosto, 2013

Ayudando a preservar una especie amenazada usando la psicología

DasyurusHace unos días hablábamos de un mecanismo de condicionamiento muy básico llamado “aprendizaje aversivo gustativo” (o condicionamiento por aversión al sabor), y lo hacíamos a nivel básico, de funcionamiento del proceso, pero no a nivel práctico.

Muchas veces se ha utilizado en terapias de deshabituación tabáquica o para tratar el alcoholismo, con diferentes grados de éxito y no sin cierta polémica por su carácter aversivo. Pero hoy no hablaremos de eso, sino de una intervención realizada en Australia para proteger a un animal amenazado.

Hablo del satanelo, que aunque lo parezca, no es un roedor, sino un marsupial del tamaño de un gato pequeño. A sus habituales depredadores naturales se han ido uniendo una serie de peligros, como pueden ser los pesticidas (suelen asolar las granjas), perros y gatos…Pero el mayor peligro es el sapo de caña, una especie invasora en su ecosistema.

Este sapo se parece mucho a otro tipo de animales de los que se alimenta, pero su piel segrega un fluido muy venenoso que está acabando con poblaciones amplias, ya que el satanelo lo ataca para comérselo.

Ante esta problemática, un equipo decidió utilizar lo que sabe sobre el aprendizaje aversivo gustativo para enseñarle al satanelo que no debía comer sapos.

Para el “tratamiento”, que a la vez era investigación, se escogieron dos grupos: uno de control y otro al que le sería inducido un aprendizaje aversivo, tanto de machos como hembras. El condicionamiento se creó dando partes no venenosas del sapo como comida, que incluían un compuesto (tiabendazol) que produce náuseas y malestar gástrico. Una vez que se comprobaba que los satanelos rechazaban la comida en siguientes intentos, se procedió a liberarlos.

Lo que se observó es que las probabilidades de supervivencia de los machos (más inclinados a atacar) aumentaban de manera significativa e importante, al igual que las hembras (aunque en este caso crecía menos porque no son propensas a atacar a los sapos), mientras que el grupo control seguía con los mismos niveles de mortalidad pre-test.

El estudio concluye refrendando la toxicidad del sapo para los satanelos, pero también demostrando cómo el condicionamiento por aversión al sabor puede convertirse en una aplicación a mayor escala para ayudar a conservar la especie.

Como detalle curioso, hay un documental de David Attenborough (El Arca de David Attenborough, 2012) donde aparece el proceso llevado a cabo en un centro de conservación y puede verse cómo poco a poco hay descendientes de los primeros satanelos condicionados que también evitan alimentarse del sapo de caña.

Muchas veces los propios psicólogos nos sorprendemos de la variedad de aplicaciones que tiene la ciencia psicológica, y no es para menos en este caso. Seguramente los satanelos nos estarán también agradecidos.

 Javier Alemán González. Psico·Salud

Centro de Asistencia Psicológica

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Referencias

  • O’DONNELL, Stephanie; WEBB, Jonathan & SHINE, Richard. Conditioned taste aversion enhances the survival of an endangered predator imperilled by a toxic invader. Journal of Applied Ecology: 2010, Volumen 47-3, páginas 558-565
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