21 enero, 2014 10 comentarios

¿Te gustaría acordarte de las cosas? No saques fotos

Es una tendencia social. Cada vez más personas tienen interiorizado la necesidad de enseñar y compartir sus experiencias en el mundo digital. La mayoría de las veces mediante fotografías. Parece que si no las compartimos no las disfrutamos igual. Nadie nos comenta, nos da “me gusta” o nos refuerza por ello. De esta forma las redes sociales se llenan de nuestros viajes, fiestas, reuniones con amigos, comidas, etc.

Es como si hubiéramos desarrollamos dos vidas paralelas, la digital y la analógica, y en ocasiones estas vidas se interfieren entre sí. Hemos hablado de los problemas de comunicación que surgen cuando aparece el móvil en una reunión o cómo la presencia de estos afecta a nuestra concentración.

Vamos en modo automático

Esta vez queremos hablar de ese piloto automático que hemos adquirido de fotografiarlo todo, de compartirlo todo. Oímos o se nos ocurre una frase genial y la reducimos a 140 caracteres, «¡Pal tuiter!«. Vamos al teatro, al parque o de caminata y nos falta tiempo para sacarnos una foto y compartirla en instagram. Nos reunimos para cenar y colgamos los platos que comemos etiquetando a las personas que nos acompañan. Si no llevamos el móvil o la cámara encima sentimos que nos perdemos algo.

Para ilustrar el impacto de esta tendencia,  comentar que cada año el diccionario Oxford de la lengua inglesa, hace un sondeo para elegir una nueva palabra e incluirla en su edición. El año pasado, se eligió la palabra “Selfie”, término con el que se denomina a los autorretratos que realizamos con nuestros Smartphones para luego compartirlos en las redes sociales.  A la vista de todo esto, surge una pregunta:

¿Esta tendencia a fotografiarlo todo tiene algún efecto en la calidad de la vivencia real de nuestra experiencia?

Pues resulta que los estudios dicen que sí.

En un estudio publicado recientemente en la revista Psychological Sciencie los investigadores nos advierten de que si realmente quieres tener un buen recuerdo de una experiencia vivida no saques fotos, mejor mira con atención concentrándote en la propia experiencia. En dicho estudio se le pidió a un grupo de universitarios que visitaban un museo que prestaran atención a una serie de objetos y obras de arte, ya sea fijándose en ellos durante un rato o fotografiándolos.

Al día siguiente, se les hizo una prueba de memoria. Resultó que los estudiantes que habían hecho fotografías eran menos precisos en el reconocimiento de los objetos y fallaban más en las preguntas en relación a detalles visuales que aquellos que sólo los habían observado. La Dr. Linda Henkel, responsable de la investigación, llamó a este fenómeno: “photo-taking impairment effect”. Algo así como “efecto de deterioro por toma de fotografías”. «La gente a menudo saca sus cámaras casi sin pensar para capturar un momento dado. Hasta el punto de que se pierden realmente lo que está pasando justo delante de ellos«, afirma la Dra. Henkel.

Memoria y atención

Los resultados apuntaban a que la memoria visual depende de nuestra atención focalizada, cuando ésta se asienta durante un tiempo en un objeto en particular, nos centramos en él, observándolo con detenimiento, y este proceso permite recordar mejor los detalles visuales del mismo. Sin embargo, cuando pensamos en sacar nuestro teléfono móvil o nuestra cámara para hacer una fotografía hacemos saltar esta atención, rompemos la capacidad de concentración en el objeto para centrarnos, aunque sea brevemente, en la obtención de la imagen y esto interfiere en el proceso memorístico.

A lo que se le añade que parte de nuestra conciencia de la experiencia está dedicada a buscar el mejor momento para inmortalizarla, ya sea para recordarla posteriormente o compartirla en la red. Con lo que sin darnos cuenta nos volvemos espectadores de nuestras propias experiencias. Nos aleja del disfrute pleno de las mismas.

Un segundo estudio ha replicado estos hallazgos y ha añadido un matiz interesante. Parece ser que si tomamos una fotografía de un detalle específico, haciendo zoom en el objeto, preservamos mejor la memoria de ese objeto, pero no sólo de la parte que se enfocó sino de todo el conjunto que queda fuera del encuadre. Es decir, la intencionalidad en la captura cuenta, no es lo mismo delegar la responsabilidad del recuerdo a la cámara que buscar el detalle con precisión, fijarse en él y después buscar el mejor momento para fotografiarlo. Esto focaliza mejor la atención, dando mayor precisión al recuerdo de detalles visuales. «Estos resultados nos muestran cómo el » ojo de la mente «y el «ojo de la cámara» no son lo mismo«, comenta la Dra. Henkel.

Los paisajes ya no son el objeto principal de nuestras fotografías. Somos nosotros. Foto de Esmee Holdijk en Unsplash

¿Y cuando tomamos fotografías por ejemplo de viajes para, con el paso de los años recordarlo mejor?

Pues la investigación nos dice que mejora la memoria sólo si las fotografías se revisan con cierta periodicidad, tomándonos nuestro tiempo. ¿Recordáis los álbumes de nuestros padres o abuelos?, ¿y cómo aprovechaban para sacarlo cuando había visita y lo revisaban una y otra vez contando batallas y anécdotas?. Pues parece que eso fortalece el recuerdo, pero eso hoy en día es difícil de llevar a cabo, ¿cuántas fotos sacaban nuestros abuelos y cuantas sacamos nosotros? ¿tenemos tiempo de revisarlas con calma y detenimiento? Eso es lo que marca la diferencia: en el momento del viaje, el tiempo que dedico a hacer fotografías y, después del mismo, el que dedico a observarlas. Ambas variables median en la cantidad y calidad de nuestros recuerdos. Se debe de buscar el equilibrio.

Las investigaciones apuntan que el volumen y la falta de organización de nuestras fotos digitales, las que recogen nuestras experiencias personales, desanima a la gente a revisarlas y por tanto a recordar su pasado. «Con el fin de recordar, tenemos que acceder e interactuar con las fotos, en lugar de simplemente acumularlas” nos advierte la Dra. Henkel.

Entonces, ¿cuál es la solución?

Pues como siempre es una cuestión de equilibrio. Por una parte, intenta estar en la experiencia presente, en el momento presente, concentrándote y fijándote en aquello que quieres recordar. Si te gusta la fotografía busca el detalle, obsérvalo, valora su conjunto, capta la belleza, no dispares por disparar. Sé un francotirador selectivo, tómate tu tiempo. Y después, más adelante, repasa tus instantáneas, esos momentos que valoraste lo suficientemente importantes como para inmortalizar, nómbralas, edítalas, repásalas cada cierto tiempo.

Si decidiste romper el momento de la experiencia por capturar la imagen, puede que quieras que su recuerdo no se diluya en el tiempo.

Sergio García Morilla.

PsicoSalud. Gabinete de psicología en Tenerife.

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Lectura recomendada. 

  • Henkel, L. A. (2011). Photograph-induced memory errors: When photographs make people claim they have done things they have not. Applied Cognitive Psychology, 25, 78–86.
  • Henkel, L. A. (2012).  Reading is believing:  Seeing photos makes us read between the lines: The influence of photos on memory for inferences. Quarterly Journal of Experimental Psychology, 65, 773-795.
Sergio Garcia Morilla
Sergio García Morilla Psicólogo Sanitario. Máster en psicología clínica y de la salud con amplia experiencia en evaluación, diagnóstico y tratamiento de problemas y trastornos psicológicos. Twitter
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10 comentarios
PsicoSalud Tenerife
Hace 4 años
Hola Edgardo, Depende mucho de la intencionalidad a la hora de sacar fotos. ¿Es para recordar algo especialmente hermoso o significativo? ¿Es para simplemente decir que estuvimos allí? o quizás ¿solo fotografiamos por inercia? Esa quizás sea una diferencia significativa a la hora de relacionar la conducta fotográfica con el recuerdo. Saludos!
edgardo winczur
Hace 4 años
Soy muy observador y me gusta mucho al mirar observar todos los detalles, tales como tipo de árboles, animales, rocas, cursos de agua, etc. Y también saco fotos de todo lo que sea interesante. Luego de un tiempo ya no recuerdo muy bien todos esos detalles, solo registro los datos "gruesos" o de mayor impacto general. Unicamente al repasar las fotos puedo recordar más cosas, y algunos recuerdos sufrieron distorsiones que si no hubiera sido por tener fotos u otros registros no las hubiera podido corregir. En mi caso, prefiero "lápiz corto que memoria larga". Asimismo, al compartir con otros las vivencias me ayuda a recordar mejor esos momentos.
Sergio García Morilla
Hace 5 años
Muchas gracias por tu aportación Jesús! Saludos
jesús Guijarro
Hace 5 años
Estudios muy interesantes, y la verdad que es una pena ver, de forma consciente ni más ni menos, a tantísima gente entregando demasiado tiempo y experiencias únicas a una simple red asocial, donde encuentro algo muy gracioso, que nadie alfinal recuerda tampoco nada de ella, solo tienes que observar como se hacen los locos algunos por la calle que te comentan en fotos. Un saludo!
Sergio García Morilla
Hace 6 años
Así es Pedro, gracias por tu comentario. Saludos Sergio
Pericoxx
Hace 6 años
Pues yo iría un poco más lejos. Solo tenéis dos polos: el que dispara a todo y el profesional. Los que disparan a todo no se acuerdan de nada ni con cámara, ni con imágenes ni con nada de nada. El profesional ve lo que no ve nadie. Es el especialista en ver sitios, situaciones, objetos que a los demás ni se nos ocurre que tiene interés, belleza o texturas, color, etc. Yo le disparo a todo, pero luego reviso lo que he fotografiado. A mi, en concreto, esta revisión me sirve para afianzar aún más lo que he visto, incluso para auto criticarme por no haber especulado un poco más con el objeto. Soy un mal aficionado. Y a los del móvil de gatillo fácil les pasa de todo. No pueden leer textos largo, no pueden ver películas con fundamento. Y casi siempre acaban borrando, perdiendo o defenestrando todo lo que han metido en su móvil. Lo que fácil viene, fácil se va.
Sergio García Morilla
Hace 6 años
Totalmente de acuerdo Mara, Gracias por tu comentario. Saludos
Mara
Hace 6 años
Todo se fotografía o se graba. En cualquier circunstancia, hoy en día se ven teléfonos haciendo fotos o grabando esos músicos callejeros o la comparsa del desfile... Pero ¿cómo pueden disfrutarlo si lo ven a través de una cámara? Otra cosa es el profesional que "mira" por la cámara, tiene otro "ojo" para las cosas que ocurren... El mal uso de la fantástica tecnología a nuestro alcance o el no saber "parar" y disfrutar del momento. Un saludo
Sergio García Morilla
Hace 6 años
Como bien comentas, el estudio hace referencia a población general, a estudiantes en concreto. Cuando un fotógrafo ejerce su profesión pone en marcha unos mecanismos atencionales distintos a los que la gran mayoría de las personas hace cuando fotografía. Es más consciente de la luz, de la distancia, etc, con lo que le hace estar más pendiente del detalle que quiere fotografiar. La mayoría de las personas fotografían con gran ligereza, simplemente para dar "constancia" de que han experimentado ese momento y generalmente para compartirlo con los otros más que para guardarlo en su memoria. Lo cierto es que la memoria esta directamente relacionada con la atención como proceso psicológico básico y también con la memoria. Recordamos más aquellas cosas que nos emocionan. Para bien o para mal. Gracias por tu comentario Pablo. Saludos Sergio
Pablo Sabucedo
Hace 6 años
Una investigación muy interesante, gracias por compartirlo. Me despierta el leerlo una pregunta: como fotógrafo, creo que lo que hace al fotógrafo habilidad para "estar presente" mientras fotografía, concentrarse en lo que ocurre para captar patrones, detalles e instantes decisivos. Creo que los buenos fotógrafos están siempre presentes en lo que hacen, en el aquí y ahora. Por otra parte, la mayoría de la población hace fotografías sin pensar, de forma automática, como "acumulando" momentos de forma consumista. Me parece comprensible que esa forma de fotografiar nos desconecte del presente. Por tato, dudo mucho que la falta de memoria se deba a la fotografía en sí, sino más bien a cómo fotografiamos: ¿con "atención plena" o de forma consumista?