18 agosto, 2016

Señales para reconocer el autismo

¿Alguna vez te has preguntado cuáles son las señales a las que debemos atender ante un posible caso de autismo? ¿A qué edad podemos considerar como indicativos de autismo que un niño no cuente con ciertas conductas en su repertorio? ¿Qué importancia tiene la detección temprana en la intervención en niños con trastornos del espectro autista?

Teniendo en cuenta el duro revés que supone para cualquier familia el mero hecho de llegarse a plantear que uno de sus miembros pueda padecer un trastorno del espectro autista (TEA), consideramos de vital importancia el concienciar en los beneficios que genera una intervención temprana específica y personalizada para el niño y su familia. Con el objetivo de potenciar este tipo de intervenciones en TEA desde las primeras etapas de vida de estos pequeños, queremos comentar en este artículo las señales que pueden facilitar la identificación temprana de niños con riesgo de padecer un TEA, para que puedan ser remitidos a una evaluación diagnóstica completa.

Detección a los 12 meses

            Es posible que muchos niños con autismo presenten algún tipo de alteración o retraso en el desarrollo desde el nacimiento, pero al ser inespecíficos, padres y profesionales no suelen percatarse durante el primer año de vida. Debemos estar especialmente atentos en esta etapa a posibles problemas en la iniciación de la coordinación motriz y la existencia de problemas de sobrerreactividad sensorial. Además, en TEA se suele apreciar un comportamiento social normal durante los primeros meses de vida (4-6 meses), siendo normalmente durante los 9-12 meses cuando se comienza a apreciar una pérdida de competencias sociales, como uso anormal de la mirada y disminución de las vocalizaciones.

Detección de los 18 a los 24 meses

            En estas edades la detección específica suele realizarse a través de instrumentos como el CHAT y el M-CHAT. Estos instrumentos son capaces de distinguir autismo de retraso en el desarrollo y señalan como principales indicadores de riesgo de autismo: la ausencia de gestos protodeclarativos (gestos utilizados para llamar la atención del adulto respecto a un objeto o evento al que el niño señala), las dificultades en el seguimiento de la mirada y la ausencia de juego de ficción.

Detección a los 36 meses

                        En esta etapa, las alteraciones más comunes suelen referirse a: comunicación, alteraciones sociales y alteraciones de los intereses, actividades y conductas. En lo referente a la comunicación, se pueden encontrar déficits en el desarrollo del lenguaje, pobre respuesta a su nombre, deficiente comunicación no verbal y fracaso en la sonrisa social. Dentro de las alteraciones sociales, estos niños pueden presentar entre otras: imitación limitada, no mostrar objetos a los demás, falta de interés o acercamientos extraños a otros niños de su edad, fracaso al participar en juegos sociales sencillos, preferencias por actividades solitarias y relaciones extrañas con adultos (oscilando entre la excesiva intensidad y una llamativa indiferencia). Por último, a la hora de valorar las alteraciones de los intereses, actividades y conductas destacan: insistencia en la igualdad y/o resistencia a los cambios en situaciones poco estructuradas, juegos repetitivos (por ejemplo alinear objetos, encender y apagar luces, etc.), hipersensibilidad a los sonidos y al tacto, manierismos motores (por ejemplo sacudir o girar las manos o los dedos) y morder o pegar a iguales.

Detección a los 5-6 años

            Como ocurre con muchos niños que padecen un trastorno de Asperger, puede que no manifiesten dicho trastorno hasta que son expuestos a un contexto de mayor demanda social, como los colegios de educación primaria. Los rasgos que vamos a comentar a continuación pueden alertar a profesores y demás profesionales ante la posible aparición de un trastorno de este tipo y aconsejar la derivación para una evaluación específica.

            En primer lugar, comentaremos las alteraciones de la comunicación, entre las que se puede encontrar: desarrollo deficiente del lenguaje, incluyendo mutismo, entonación rara o inapropiada, ecolalia (repetición de una palabra o frase que acaba de oír o pronunciar él mismo), vocabulario inusual para la edad del niño y tendencia a hablar únicamente de temas de su interés. Respecto a las alteraciones sociales, es posible que presenten: falta de cumplimiento de las normas de la clase, confusión o desagrado por los estímulos sociales y reacciones extremas ante la invasión de su espacio personal. Entre las limitaciones de intereses, actividades y conductas, los niños diagnosticados de TEA a estas edades suelen manifestar una ausencia de flexibilidad y juego imaginativo cooperativo, aunque puedan crear solos ciertos escenarios imaginativos, normalmente copiándolos de vídeos o dibujos animados. También es típica de estos niños, la inhabilidad para desenvolverse en las situaciones poco estructuradas, incluso en las que la mayoría de los niños suelen disfrutar, como excursiones o cuando falta un/a profesor/a.

            Las alteraciones a las que hacemos referencia en este artículo, nunca deben tomarse como indicativos de un diagnóstico de TEA, sino como posibles señales que faciliten la derivación a evaluaciones específicas. Ante la presencia de alteraciones como las comentadas, no debemos alertarnos pero tampoco normalizar excesivamente, tenemos la obligación de afrontar la situación de manera responsable y hacer todo lo posible por los más pequeños, con el fin de que pueden, si es necesario, obtener la intervención que mejor se ajuste a sus necesidades.

 

Psico·Salud. Gabinete de psicología en Tenerife. 

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Referencias

Baron-Cohen, S., Allen, J., & Gillberg, C. (1992). Can autism be detected at 18 months? The needle, the haystack, and the CHAT. The British Journal of Psychiatry161(6), 839-843.

http://bjp.rcpsych.org/content/161/6/839

Hernández, J. M., Artigas, J., Martos, J., Palacios, S., Fuentes, J., Belinchón, M., & Posada, M. A. (2005). Guía de buena práctica para la detección temprana de los trastornos del espectro autista. Rev Neurol41(4), 237-45.

http://www.associacioaprenem.org/sites/default/files/guideteccioTEA.pdf

Robins, D. L., Fein, D., Barton, M. L., & Green, J. A. (2001). The Modified Checklist for Autism in Toddlers: an initial study investigating the early detection of autism and pervasive developmental disorders. Journal of autism and developmental disorders31(2), 131-144.

http://link.springer.com/article/10.1023/A:1010738829569

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